GESTIÓN DE CONTENIDOS
Los sistemas de
gestión de contenidos (Content Management Systems o CMS) es
un software que se utiliza principalmente para facilitar la gestión
de webs, ya sea en Internet o en una intranet, y por eso también son
conocidos como gestores de contenido web (Web Content Management
o WCM). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la aplicación de
los CMS no se limita sólo a las webs.
Los documentos creados se depositan en una
base de datos central donde también se guardan el resto de datos de
la web, cómo son los datos relativos a los documentos (versiones
hechas, autor, fecha de publicación y caducidad, etc.), datos y
preferencias de los usuarios, la estructura de la web, etc.
La estructura de la web se puede configurar con una herramienta que,
habitualmente, presenta una visión jerárquica del sitio y permite
modificaciones. Mediante esta estructura se puede asignar un grupo a
cada área, con responsables, editores, autores y usuarios con
diferentes permisos. Eso es imprescindible para facilitar el ciclo
de trabajo (workflow) con un circuito de edición que va desde
el autor hasta el responsable final de la publicación. El CMS
permite la comunicación entre los miembros del grupo y hace un
seguimiento del estado de cada paso del ciclo de trabajo.
Éstos son algunos de los puntos más
importantes que hacen útil y necesaria la utilización de un CMS:
Inclusión de nuevas funcionalidades en el
web. Esta operación puede implicar la revisión de multitud de
páginas y la generación del código que aporta las funcionalidades.
Con un CMS eso puede ser tan simple como incluir un módulo realizado
por terceros, sin que eso suponga muchos cambios en la web. El
sistema puede crecer y adaptarse a las necesidades futuras.
Mantenimiento de gran cantidad de páginas. En una web con
muchas páginas hace falta un sistema para distribuir los trabajos de
creación, edición y mantenimiento con permisos de acceso a las
diferentes áreas. También se tienen que gestionar los metadatos de
cada documento, las versiones, la publicación y caducidad de páginas
y los enlaces rotos, entre otros aspectos.
Reutilización de objetos o componentes. Un CMS permite la
recuperación y reutilización de páginas, documentos, y en general de
cualquier objeto publicado o almacenado.
Páginas interactivas. Las páginas estáticas llegan al usuario
exactamente como están almacenadas en el servidor web. En cambio,
las páginas dinámicas no existen en el servidor tal como se reciben
en los navegadores, sino que se generan según las peticiones de los
usuarios. De esta manera cuando por ejemplo se utiliza un buscador,
el sistema genera una página con los resultados que no existían
antes de la petición. Para conseguir esta interacción, los CMS
conectan con una base de datos que hace de repositorio central de
todos los datos de la web.
Cambios del aspecto de la web. Si no hay una buena separación
entre contenido y presentación, un cambio de diseño puede comportar
la revisión de muchas páginas para su adaptación. Los CMS facilitan
los cambios con la utilización, por ejemplo, del estándar CSS (Cascading
Style Sheets u hojas de estilo en cascada) con lo que se
consigue la independencia de presentación y contenido.
Consistencia de la web. La consistencia en un web no quiere
decir que todas las páginas sean iguales, sino que hay un orden
(visual) en vez de caos. Un usuario nota enseguida cuándo una página
no es igual que el resto de las de la misma web por su aspecto, la
disposición de los objetos o por los cambios en la forma de navegar.
Estas diferencias provocan sensación de desorden y dan a entender
que el web no lo han diseñado profesionales. Los CMS pueden aplicar
un mismo estilo en todas las páginas con el mencionado CSS, y
aplicar una misma estructura mediante patrones de páginas.
Control de acceso. Controlar el acceso a un web no consiste
simplemente al permitir la entrada a el web, sino que comporta
gestionar los diferentes permisos a cada área del web aplicados a
grupos o individuos. |